La oración es la llave que abre el cielo y el lugar de descanso para los corazones cansados. Si te preguntas cómo orar o si la oración realmente es respondida, escucha lo que dice la Biblia.
¿Qué es la oración?
En Mateo 6:9, Jesús nos enseña a comenzar la oración así: Padre nuestro que estás en los cielos. La oración no es una petición enviada a una deidad lejana, sino la conversación de un hijo con su Padre. Ese solo trato cambia toda la atmósfera de la oración: nos acercamos no con temor sino con confianza, no con formalidad sino con intimidad.
Orad sin cesar
El mandato de 1 Tesalonicenses 5:17 es breve pero profundo: orad sin cesar. No significa estar arrodillado todo el día; significa vivir con conciencia de Dios. En el camino al trabajo, lavando los platos, una breve palabra antes de dormir: todo puede ser oración.
La promesa de una respuesta
Jeremías 33:3 es la promesa directa de Dios: clama a mí, y yo te responderé. El Salmo 145:18 dice que cercano está el Señor a todos los que le invocan de veras. A veces las respuestas tardan, pero el carácter de quien responde no cambia. Juan 15:7 también da la condición: si permanecemos en él y sus palabras permanecen en nosotros, lo que pidamos se hará.
Oración en lugar de ansiedad
Filipenses 4:6 dice que la oración debe ocupar el lugar de la preocupación: por nada estéis afanosos, sino en todo, con oración y ruego, presentad vuestras peticiones. Cada vez que surja la ansiedad, practica convertirla en una señal para orar. La oración es la primera arma que debemos tomar ante cualquier problema.
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