La fe es la mano que sostiene lo que no se puede ver. Cuando la realidad visible tiembla, la Biblia nos dice con claridad de dónde viene la fe y cómo crece. Aquí hay versículos que dan fuerzas para levantarse de nuevo.
¿Qué es la fe?
Hebreos 11:1 define la fe como la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. La fe no es un optimismo vago; es la convicción que sostiene una realidad invisible. Ante este versículo, nos preguntamos si nuestra fe descansa en los sentimientos o en la certeza.
¿De dónde viene la fe?
Romanos 10:17 muestra el canal de la fe: la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Cristo. Cuando la fe se siente débil, lo primero es sentarse ante la Palabra. Como dice Efesios 2:8, la fe misma es un don de Dios. Se recibe por gracia, no se fabrica con esfuerzo.
Fe pequeña, gran poder
Mateo 17:20 dice que aun la fe del tamaño de un grano de mostaza puede mover montañas. Lo importante no es el tamaño de la fe, sino la grandeza del Dios en quien confiamos. Marcos 11:24 nos anima a creer que ya hemos recibido lo que pedimos en oración. Aférrate, aunque sea con mano temblorosa.
La fe se prueba con la vida
Santiago 2:26 declara que la fe sin obras está muerta. La fe genuina siempre fluye hacia la vida. Si decimos tener fe pero nada cambia, es hora de examinarla. En cambio, aun un pequeño acto de obediencia hace que la fe comience a crecer.
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