La ansiedad es la carga más común de nuestro tiempo. La Biblia no la ignora. Desde hace miles de años, sus palabras han calmado corazones ansiosos. Esta noche, deposita tu corazón ante estos versículos.
Un Dios que dice: no te angusties
Filipenses 4:6 nos manda a no angustiarnos por nada. No se trata de reprimir las emociones, sino de convertir la preocupación en oración y ruego. Con acción de gracias, presenta tus peticiones a Dios, y la paz que sobrepasa todo entendimiento guardará tu corazón.
Cómo echar nuestras cargas
1 Pedro 5:7 dice que echemos toda nuestra ansiedad sobre él. Echar no es rendirse; es entregar en manos más fuertes. Como David en el Salmo 55:22, echa tu carga sobre el Señor y él te sustentará. La ansiedad se vuelve pesada cuando se lleva a solas y ligera cuando se entrega.
La sabiduría de quedarse en el hoy
En Mateo 6:34, Jesús dice que no nos afanemos por el día de mañana. La mayor parte de la ansiedad trata de un mañana que aún no llega. Concentrarse en el hoy no es evasión, sino sabiduría. Aférrate a la promesa de que a cada día le basta su propio afán.
Consuelo: no se turbe tu corazón
Juan 14:1 es el consuelo que Jesús dejó a sus discípulos al partir: no se turbe vuestro corazón. Mateo 11:28 invita a todos los cansados y cargados. En una noche de insomnio por la ansiedad, lee estos dos versículos en voz alta. La Palabra cambia el ambiente de la habitación.
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